Tenemos pues unos buenos ingredientes para realizar una buena obra. Pero esta espectación se transforma en decepción por varios motivos.
En primer lugar, se preve una relación más intensa entre Mattie y Cogburn, ya que los dos se presentan como unos personajes tremendamente atractivos y en el cual no se puede dar otra imagen que la de estrechamiento de dicha convivencia. Pues bien, en el film no llega a verse una situación que une a dichos personajes; es más, da la sensación que el personaje de Laboeuf y Mattie se compenetren más y lleguen a una unión más conseguida que con el personajes interpretado por Bridges.
En segundo lugar, la historia mantiene una tensión con la preocupación de si conseguirán atrapar a Chaney (Josh Brolin), personaje que, en mi opinión se le podía haber sacado más partido. Y en esta razón me gustaría meterme en más detalles. Se mantiene una historia que gira entorno a tres personajes principales (que se pelean y rápidamente se perdonan) que luchan por conseguir un mismo fin. Es entonces cuando consiguen alcanzarlo, localizarlo y una vez ya se nos muestra realmente el personaje de Chaney, resulta ser un delincuente del tres al cuarto, el más bajo del escalafón de una banda de forajidos que son presentados y liquidados en un cuarto de hora. Es en este momento cuando acaban con Chaney cuando uno se lleva la mayor decepción. Esperaba que se realizase un duelo, que fuese más complicado liquidar a Chaney, que fuese más listo. Pero resultaron ser espectativas que no se cumplieron. Espectativas que podían haberse solventado con una relación, una escena mas intensa que demuestre el por qué, cuando la serpiente muerde a Mattie, Cogburn se deja el hígado para poder ayudarla.